Servidumbre o libertad

Seguro que recordáis el episodio de los rompehielos. Y seguro que recordáis el episodio de los microprocesadores, las tierras raras, China, Estados Unidos… Pues por ahí van los tiros en Groenlandia. Es muy fácil de explicar.
Donald Trump quiere controlar las nuevas rutas marítimas que se abrirán cuando se funda el hielo si es que se funde. Hay mucho dinero en juego porque esa zona inmensa es por donde transita el ochenta por ciento del comercio marítimo occidental.
Las tierras raras, pues lo mismo, es un asunto comercial y de supervivencia como super potencia. China controla el noventa por ciento de las tierras raras y por eso Donald Trump quiere hacerse con las tierras raras de Groenlandia. Según los informes realizados por expertos de verdad, Groenlandia posee entre el diez y el veinte por ciento de las reservas mundiales de tierras raras.
En tercer lugar, Donald Trump está construyendo un escudo antimisiles que proteja la totalidad del territorio estadounidense y el Pentágono considera que Groenlandia es un sitio estratégico de primer nivel, es decir estupendo, para desplegar baterías antiaéreas que puedan interceptar misiles rusos o chinos.
Estas son las razones que explican el interés de Trump.
Ahora vamos con el ridículo de Europa. Seis países de la Unión Europa, más Gran Bretaña, más Noruega han enviado un contingente de muy pocos hombres para hacer no se sabe qué en Groenlandia. Los alemanes se han dado la vuelta después de treinta y seis horas. Ni dos días han aguantado.
¿Y quién destaca con brillo propio en la lucha anti Trump? Pues Emmanuel Macron y Pedro Sánchez. Macron es Pedro Sánchez con un poco más de cultura y, como no puede optar a un tercer mandato, está preparando su salida. Quiere ser el sucesor de Von Der Leyen. Por eso necesita que haya guerra contra Rusia y por eso quiere enviar tropas a Ucrania. Es un auténtico peligro para Europa y Francia.
Y Pedro Sánchez ya sabemos que lo quiere es permanecer un día más en La Moncloa. Lo que nadie les dijo a estos dos portentos de la política internacional es que Estados Unidos y Dinamarca tienen un acuerdo firmado en 1951 por el cuál Estados Unidos puede hacer lo que le dé la gana en Groenlandia en materia militar. Puede instalar bases, patrullar por fuera, por dentro, desplegar tropas, hacer ejercicios con fuego real, lo que quiera. Por eso Dinamarca, en materia militar, no ha dicho nada.
El ridículo es enorme especialmente porque más del noventa por ciento del material militar de los ejércitos europeos es americano. Sin Estados Unidos no hay poderío europeo porque Europa nunca quiso tener algo propio e independiente, como por ejemplo un ejército común.
Lo único que tenemos en común es la mediocridad de nuestros dirigentes. Si Estados Unidos se larga de la OTAN estaremos vendidos porque la OTAN es Estados Unidos.
Lo que estamos viviendo es una guerra de civilizaciones. Europa necesita tomar una decisión fundamental. Servidumbre o libertad.
Podemos ser siervos de Estados Unidos, con sus ventajas y sus inconvenientes. Podemos ser esclavos de comunistas e islamistas, con victoria final del islam. O podemos ser libres, pero para eso hay que dinamitar la Unión Europea, expulsar de la política a todos los dirigentes actuales, y empezar de nuevo. Pero para eso hay que tocar fondo y tener ganas porque la libertad se conquista. A mí me gusta esta última opción, la libertad, pero como somos lo que somos, tontos del culo, prefiero ir a lo seguro, y me decanto por la primera, Estados Unidos, porque un dragón es muy peligroso, si se cabrea te devora, pero bajo sus alas hace calor y se vive bien.
Hasta pronto

Publicado el 25/01/2026
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