Furia épica

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A ver qué dicen ahora los periodistas y analistas occidentales que aseguraban que Trump había abandonado a los iraníes, que es un cobarde. Eso es porque se empeñan en no escuchar a Trump, será porque como habla poco, está todo el día hablando. Como no les cae bien el personaje, todo lo que hace está mal y por eso siempre acaba sorprendiendo a medio mundo.
Vamos a ver. Una operación de este tipo no se prepara en dos días. Hay que desplazar a tres flotas, tres, dos en el Índico y una en el Mediterráneo. Una flota de Estados Unidos supone más de veinte barcos, entre portaviones, portahelicópteros, destructores, fragatas, corbetas, submarinos y barcos de apoyo logístico con carburante, armamento y comida. Eso lleva tiempo. Luego hay que reforzar todas las bases militares que Estados Unidos tiene en Catar, Bahréin, Abu Dhabi, Arabia Saudí, Kuwait, Jordania y Siria. Después hay que evacuar de esas bases a todo el personal no fundamental. Al mismo tiempo hay que fabricar más misiles, más bombas y transportarlas hasta las bases, las flotas y abastecer a Israel. Cuando todo eso está por fin listo hay que convencer a los países del Golfo Pérsico sobre la necesidad de atacar, les guste o no, y que se preparan para encajar contraataques iraníes. Y, luego, cuando ya está todo preparado, hace falta lo más importante, información, y de eso se encarga el Mossad porque es el servicio de inteligencia que está en Irán.
A los americanos les gusta atacar de noche porque es más fácil para ellos y más difícil para el enemigo, pero la inteligencia israelí localizó a Ali Jamenei y a los miembros más destacados del régimen reunidos por la mañana, incluidos el ministro de defensa, el jefe del estado mayor y el ministro de justicia. Entonces se dio la orden y empezó la operación Furia Épica, que ha sido un prodigio militar porque lo que han hecho Estados Unidos e Israel es atacar múltiples objetivos desde varios puntos y de manera simultánea.
Han atacado Taraj, el complejo balístico donde Irán fabrica sus misiles y drones, Teherán, Qom, al sur de la capital, este es un bombardeo altamente simbólico porque Qom es el corazón del régimen teocrático. Allí tenemos la mayor concentración de clérigos radicales por metro cuadrado, los que exigen lapidaciones, ahorcamientos y decapitaciones cada dos por tres. Han atacado Kermanshah, donde estaban las lanzaderas de misiles y la joya de la corona, Isfahán y lo que quedaba del complejo nuclear que los iraníes estaban reconstruyendo.
Ahora es cuando vamos a ver la reacción de la población. Tiene el destino en sus manos por primera vez desde 1979, pero el empujón final lo va a dar Israel porque no puede dejar escapar una ocasión como esta. Aquí es importante que las diferentes facciones iraníes, tanto dentro como fuera del país, se aglutinen en torno a la figura de Pahlavi, el hijo del Sha, aunque sea de manera interina. Hace falta una figura que reúna a todos para que haya consenso. Pero, primero, hay que acabar con la resistencia militar porque Irán, con lo que le queda. está golpeando como puede.
Cabe destacar, también, como Trump está manteniendo a raya a Rusia y China, víctimas colaterales del ataque. Rusia depende mucho de los drones iraníes que luego le tira a Ucrania, y China depende mucho del crudo iraní, ahora mismo paralizado. Otro punto a favor de Trump.
Bueno, pues todo esto es la consecuencia final del mayor error cometido por Irán. Cuando Irán ordenó a Hamas atacar a Israel el 7 de octubre de hace más de dos años, firmó su sentencia de muerte. La salvajada cometida por Hamás convenció a Israel de que había que acabar de una vez por todas con Irán, principal patrocinador del terror en todo el mundo. Lo más difícil era convencer a Trump porque prefiere negociar, pero no es un signo de debilidad, ahí radica la confusión de muchos, pero cuando por fin entendió que Irán nunca cambiaría y que, tarde o temprano, iba a conseguir el fuego nuclear, entonces aceptó.
Hoy Irán está en las últimas, Hezbollah está destrozado, Hamás decapitado y los rebeldes hutíes de Yemen tampoco andan finos. Esto lo ha conseguido Israel convenciendo a Trump, y por eso no pueden permitir que el régimen de los ayatolás sobreviva.
Y mientras sucede todo esto, Trump puede ahora finiquitar el asunto cubano y saborear las mieles del triunfo con la compra de Warner Bros por parte de Paramount. Donald Trump siempre gana, convendría que muchos aquí en Occidente se enteraran de una vez por todas.
Hasta pronto

Publicado el 01/03/2026
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