Mi puerta está cerrada
Bienvenidos a la Pequeña España
Como está la cosa que sí, pero no, mucho ruido y pocas nueces, me he dado una vuelta por los medios occidentales para ver cómo está el panorama. Es deplorable. Conclusión, desprecio hacia Trump y odio hacia los judíos. Pura xenofobia. Nada nuevo. Por eso voy a puntualizar un par de cosas.
Estados Unidos es el guardián de nuestra libertad. E Israel también. Estados Unidos es el gendarme americano que nos permite desde1945 ser libres, opinar sin represalias, tener oportunidades para prosperar, riqueza, y una serie de valores que nos hacen mejores que cualquier otro sistema. Estados Unidos es el enorme escudo que nos protege de la barbarie e Israel es nuestra punta de lanza en la peor zona del mundo, donde todo eso que he descrito no existe.
Fuera de nuestra civilización, nuestros dirigentes actuales estarían muertos o en la cárcel. Y no me habléis de socialismo nórdico como modelo ejemplar porque eso no existe.
Finlandia no es socialista, nunca lo ha sido. Dinamarca no es socialista, Noruega no es socialista. Suecia tampoco es socialista. Otra cosa es que tengan alguna que otra idea absurda que, por supuesto no ha funcionado. El estado del bienestar existe gracias a los impuestos generados por el capitalismo, no por el socialismo. A ver si nos enteramos de una vez.
Suecia abrazó el socialismo en 1970. Por entonces era la cuarta economía mundial. Lo que pasó fue que el gobierno obligó a las empresas a derivar las ganancias a los sindicatos y los sindicatos los repartieron como quisieron. Como resultado, los empresarios se llevaron sus empresas fuera de Suecia, y en 1991, cuando el electorado por fin rechazó el experimento socialista, la economía sueca era la decimocuarta del mundo, había perdido diez puestos en el ranking mundial.
No hay crecimiento económico con políticas socialistas, como no hay estado de bienestar socialista. Tampoco hay socialismo democrático.
Y no se trata sólo de economía, sino de convivencia, de igualdad de oportunidades, de respeto entre hombres y mujeres, de libertad, de justicia para todos, de seguridad, de costumbres y tradiciones. Cuando los occidentales, mujeres incluidas, se manifiestan contra Estados Unidos e Israel, contra su propia identidad, están apoyando a los que nos quieren destruir. Esas mujeres que desfilan con la bandera palestina serán violadas como todas las demás si triunfa el islamismo. Y esos comunistas y socialistas que apoyan la inmigración ilegal y la regularización masiva de ilegales, también serán víctimas porque los que vienen quieren imponer el modo de vida del que huyen en nuestros países. Es peor que el comunismo.
Esto demuestra que la estupidez y la ignorancia no conocen límites.
Podéis criticar e insultar a Trump y Netanyahu, podéis disfrutar cada vez que Hamás viola y asesina a unos judíos. Podéis hacer todas vuestras tonterías porque eso que odiáis es lo que os protege. No os dais cuenta porque sois unos incultos y unos sectarios, ya lo demostró el concejal murciano del PSOE, al que unos musulmanes apalearon por ser homosexual, y él defendió la agresión porque esos seres de luz tienen otra cultura. Son prisioneros de su extremismo y de su relato.
Yo no. Yo estoy harto de todos vosotros. El día que vengáis a pedir ayuda, mi puerta estará cerrada como lo están las vuestras para cualquiera que piense de otra manera. Yo agradezco a Estados Unidos y a Israel todo lo que están haciendo, y me molesta mucho la situación porque van a vengarse del ayatolá Sánchez y sus secuaces y lo vamos a pagar nosotros. Y lo vamos a pagar muy caro.
Hoy es sábado 25 de abril, son las siete de la tarde y todavía no sabemos dónde vive el hermano de Sánchez.
Hasta pronto